lunes, 3 de septiembre de 2012

Riqueza natural devastada


Grupos ecologistas tratan desde hace años de declarar la zona parque natural para aumentar su nivel de protección.
Los expertos destacan el valor paisajístico de Barranco Blanco, Sierra Alpujata y el alcornocal de Elviria.

Lo primero en un incendio forestal es controlar el fuego y proteger las vidas humanas. Después, toca hacer balance de las pérdidas. A la espera de los datos oficiales, lo que ya es seguro es que este incendio viene afectar a uno de los pulmones verdes más importantes de la provincia, con un alto valor natural y paisajístico. Un lugar además muy querido por amantes del senderismo y el turismo de aventura, ya que se realizan durante todo el año diferentes rutas y actividades. El fuego ha afectado en total unas 1.500 hectáreas y ha alcanzado los parajes de Barranco Blanco, en los términos municipales de Alhaurín el Grande y Coín; la Sierra Alpujata -que comprende a su vez las sierras Bermeja y Negra- entre Coín, Monda, Mijas y Ojén; y el alcornocal de Elviria, entre Ojén y Marbella.

La zona con mayor interés ecológico es la del alcornocal de Elviria. Según el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta puerta a la Sierra Blanca es refugio de especies de vertebrados de especial protección, como el águila-azor perdicera y el halcón peregrino. Ambas especies se encuentran en una situación vulnerable según el Libro Rojo de los Vertebrados de España y Andalucía. También es refugio de especies botánicas endémicas -que tienen una distribución muy limitada y están especialmente protegidas- como es el caso de Galium viridifolium, en peligro de extinción según la Lista Roja de la UICN.

En cuanto la Sierra Alpujata, se trata de una de las masas forestales más importantes de Málaga. Expertos y grupos ecologistas llevan años intentando que se contemple como parque natural junto con la Sierra Blanca, y crear así un corredor verde desde el Valle del Guadalhorce hasta la Sierra de las Nieves. Sin embargo, pasará tiempo antes de que este paraje vuelva a recuperar su esplendor tras el paso del fuego.

Un paraje singular

Según el catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga (UMA) y presidente de la Junta Rectora del Parque Natural de la Sierra de las Nieves, Baltasar Cabezudo, la Sierra Alpujata es una joya geológica debido a su suelo de 'peridotitas o serpentinas' que se da en muy pocos lugares del mundo y que provoca que la vegetación que crece en la zona sea muy singular.

«El arbolado predominante es el pino autóctono, del que quedan ya pocas masas en la provincia, mientras que el matorral es de jaras y tomillos especiales por crecer en un suelo tan agreste», explica el experto, quien señala que el problema vendrá si el suelo se ha visto muy expuesto y ha dejado sin nutrientes la capa de tierra, lo que podría provocar un empobrecimiento del manto y problemas de inundaciones. Los pinos pueden tardar en recuperar su aspecto verde entre 30 y 40 años. «Aunque arden con gran facilidad, son resistentes al fuego y rebrotarán, pero a una velocidad muy lenta para nosotros», dice.

En cuanto a los alcornocales y encinas de la zona de Elviria, Cabezudo es algo más optimista. «Depende del tipo de fuego y de la velocidad con la que haya pasado; son árboles que pueden rebrotar al año de haber sido calcinados si las llamas son de copa y han pasado rápidamente», asegura. Aunque también influye si la época de descorche ha sido hace poco tiempo. «Confiemos en que aún tuviesen una buena cobertura de corcho a modo de protección», añade. Lo que está claro, dice, es que habrá que vigilar la zona en los próximos meses para garantizar su regeneración. «Hay que evitar, por ejemplo, que el ganado se coma los brotes de los árboles cuando empiecen a salir», dice. Queda por ver también si se han visto afectados los castaños cercanos a la reserva del Juanar.

Junto al Río Alaminos

Por su parte, el Barranco Blanco, conocido por los amantes del senderismo por sus rutas por el río Alaminos, cuenta con un vasto terreno de encinares y pinos repoblados sobre un suelo de caliza y dolomías. «Lo peor es que se pierde un lugar de gran belleza paisajística, con unos cursos de agua maravillosos que se quedarán sin vegetación alrededor», opina Cabezudo.

Ecologistas en Acción ha denunciado en más de una ocasión la falta de control urbanístico en estos municipios. «Durante años, han proliferado los diseminados, legales e ilegales, en una ordenación urbanística que no está a la altura; ahora vemos las consecuencias», asegura Francisco Puche, portavoz de la organización. Puche indica que la construcción indiscriminada de viviendas en una zona de difícil acceso provoca que cualquier incendio se convierta en un verdadero drama, debido a las dificultades para poder evacuar a la población.

Por ello, piden mayor énfasis en la prevención, con la limpieza de cauces, el mantenimiento de los cortafuegos y una planificación urbanística más responsable.

Prevención

En cuanto a la prevención, precisamente este invierno varios de los municipios afectados participaron en un programa de Protección Civil y el Infoca para crear mapas exhaustivos y mejorar la evacuación en el caso necesario. Una planificación que, según parece, ha podido evitar mayores consecuencias. La Mairena y Elviria, en Marbella; Barranco Blanco, Coín; y Entrerríos, en Fuengirola participaron en estas labores.
En cuanto a la fauna de la zona, los expertos confían en que los animales salvajes hayan podido huir de las llamas. «Aunque algunos habrán muerto al quedar atrapados en barrancos, lo normal es que hayan escapado a otras zonas; en cuanto a las aves, no estamos en época de cría, así que no deben haber nidos afectados», señala un zoólogo consultado por este periódico. Sin embargo, las aves sí tendrán que buscar un nuevo enclave para poder anidar la próxima primavera.

En cuanto a los mamíferos, las sierras afectadas son el cobijo natural de cabras monteses, la especie más emblemática de la zona, exclusiva de las zonas de montaña de la Península. Además, también destacan jabalíes y cerdos asilvestrados, pequeños roedores, liebres, zorros y perdiz roja. Y eso sin contar con invertebrados y microorganismos. Según Ecologistas en Acción, estos parajes albergan de 135 especies de aves, 35 especies de mamíferos, asociaciones vegetales cuya conservación es prioritaria, como una rica variedad de odonatos, entre otros.

Diario Sur, 01/09/2012

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